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domingo, 7 de octubre de 2007

Proyecto de traslado a POIMA







La empresa bisutera mahonesa tiene previsto trasladar en septiembre su producción a una nave de 2.200 metros cuadrados que se levanta en la actualidad en POIMA
Una imagen virtual del aspecto exterior que tendrán las nuevas dependencias de la empresa bisutera CATISA
Las modernas instalaciones dispondrán de dos plantas y en ellas se ubicará, además de las oficinas y los departamentos comercial y de diseño, la maquinaria de última tecnología adquirida recientemente a la empresa vasca Industrias Aguinagalde, INDAGUI.
A.M.O.



CATISA tiene previsto trasladar en septiembre su producción a una nueva nave de 2.200 metros cuadrados que se levanta en el Polígono Industrial de Maó. De esta forma, la firma bisutera da un paso más para desarrollar sus aspiraciones de modernización, después de hacer frente a su deuda histórica y la reciente compra de los activos de la empresa vasca del sector, Industrias Aguinagalde, INDAGUI.


La nave es propiedad de Guillermo Gardés y CATISA la ocupará en régimen de alquiler, a la espera de que termine la ampliación de la IV fase de POIMA, donde ya estudia la compra de una parcela.

"Las instalaciones disponen de la última tecnología en términos medioambientales y de racionalización de producción", explicó ayer Antoni Monserrat, el gerente de CATISA y ex director general de Economía del Govern. Aunque aún no se ha firmado el contrato de alquiler, la nave se está construyendo en función de las necesidades de la empresa bisutera:"La cuantía dependerá de las inversiones que hagamos también nosotros", comentó.

Según los primeros bocetos, las instalaciones dispondrán de dos plantas; en la primera se ubicarán las oficinas, el departamento comercial y el área de diseño, y en la planta baja se instalará la maquinaria. Precisamente, en este lugar se buscará acomodo a la moderna maquinaria de alta tecnología adquirida este año a INDAGUI, lo que permitirá consolidar la producción actual. De momento, todo este material se encuentra en un almacén de 700 metros cuadrados, frente a la nueva nave.

"En un futuro esa nave nos servirá para almacenar materias primas", indicó Monserrat. Incluso, existe el compromiso con un antiguo accionista, Antoni Roselló, para utilizar una parcela de 1.000 metros cuadrados de su propiedad, ubicada junto a estas naves.


"El futuro es invertir en tecnología y diseño"

Antoni Monserrat aseguró que los trabajadores se encuentran ilusionados por este inminente cambio. "Después de pasar cinco años esperando el día del cierre, ver que la empresa se consolida es una satisfacción", comentó. Una consolidación a la que contribuye la adquisición de la cartera de clientes de INDAGUI. En la actualidad, la entidad cuenta con 40 trabajadores, con un incremento de plantilla en el último año de un 14 por cien. Monserrat reconoce la dificultad del mercado bisutero ante la fuerte competencia asiática y advierte, "el único futuro posible es invertir en tecnología y diseño".

La nueva Catisa del s.XXI




20/04/2006

La emblemática empresa mahonesa se trasladará en las próximas semanas a una nueva nave situada en el Polígono de Maó que cuenta con una superficie disponible de 2.000 metros cuadrados

Maria Solá.Maó

Tras varios años de penurias, en los que los problemas parecían sucederse de manera fatídica, CATISA levanta el vuelo otra vez. La emblemática empresa mahonesa se trasladará en las próximas semanas a una nueva nave situada en el Polígono Industrial de Maó e intentará dejar olvidados todos sus problemas en la antigua fábrica ubicada en la calle Sant Sebastià.

Precisamente ayer a primera hora de la mañana se llevó a cabo la demolición del muro que conecta la fábrica con la calle Madrid y que permitirá extraer la maquinaria pesada del interior de la nave. Según explica Xavier Borbolla, gerente de CATISA, el próximo lunes comenzará el traslado, que se llevará a cabo sin detener la producción en ningún momento y que, posiblemente, finalizará en un mes. "Como todo el mundo sabe, nuestros recursos son muy limitados, por lo que todas las máquinas que lleguen a la nueva fábrica se pondrán en marcha inmediatamente", asegura Borbolla. Hoy por hoy ya se ha acomodado en las nuevas instalaciones la maquinaria procedente de la empresa vasca INDAGUI que CATISA adquirió el pasado año.
Instalaciones.

Las nuevas instalaciones, situadas en la calle de S´Olivar, cuentan con una superficie de 2.000 metros cuadrados aproximadamente, un espacio muy inferior al que han ocupado hasta el momento en el casco urbano. Por este motivo en la nueva nave prima la unificación de los espacios, un nuevo concepto con el objetivo de aprovechar al máximo la superficie.
La maquinaria y el almacén ocuparán la planta baja del edificio, mientras que en los altillos se situarán el departamento comercial y de diseño, el archivo, el despacho de dirección e incluso una biblioteca y una sala de reuniones. "Hay tantas ganas por parte de los trabajadores que estoy seguro que todo el mundo se adaptará rápidamente a las nuevas instalaciones", comenta Borbolla.

La nueva nave es propiedad de Guillermo Gardés y será ocupada por CATISA en régimen de alquiler. La idea a largo plazo es trasladarse a una parcela situada en la cuarta fase del Polígono Industrial de Maó aunque por el momento Borbolla se muestra precavido, "hemos de ir paso a paso, ya veremos con el tiempo si estas nuevas instalaciones son de paso o no".

El objetivo principal de la empresa una vez instalada en la nueva fábrica será apostar por el diseño, la calidad y la rapidez en el servicio. Según Borbolla diferenciarse a través de estos conceptos es la única clave para competir con la producción de los países asiáticos.
La empresa bisutera cuenta actuamente con un total de 38 trabajadores, cuya media de edad se sitúa por encima de los 50 años. Por este motivo otro de los objetivos de CATISA a medio plazo es contratar gente joven que garantice el futuro de la empresa.

Oportunidad
"Tenemos una nueva oportunidad y no la vamos a dejar escapar", aseguró el gerente de CATISA, "porque sabemos que no contamos con ningún margen de error y que hemos de empezar desde cero".
La ilusión y las ganas de continuar hacia delante dejando atrás los malos tiempos predominan hoy por hoy entre los trabajadores. Lo que está claro es que todos han mostrado su compromiso y lealtad hacia CATISA, luchando y esforzándose hasta en los momentos más duros.
El nuevo proyecto "puede salir bien o mal, eso es una incógnita, pero por ganas y fuerza nadie nos parará", sentencia Xavier Borbolla.