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sábado, 10 de noviembre de 2012

El convenio del solar de Catisa era legal

Esta entrada es a título personal, la opinión de Pau A. Monserrat. No he estado en ningún momento en la negociación del Ajuntament de Maó con la promotora Vèrtix, pero sí que he conocido a representantes de Vèrtix i a Artur Bagur, buen alcalde de la ciudad en su momento.

No tenía la menor duda de que el convenio que firmaron en su día en relación al antiguo solar (que no era propiedad de Catisa, sino de sus antiguos accionistas) era más que correcto y adecuado para los intereses de los ciudadanos del gran enclave que es Maó.

El PP, a mi modo de ver, instrumentó este ataque al acuerdo en clave partidista y sin analizar el interés general. Recordemos que cuando yo ayudaba en la gestión de Catisa pude negociar tanto con la gente del PSOE como de la del PP, entre otros partidos con responsabilidad política en esos tiempos. Y los del PP precisamente no brillaron por su ayuda a esta emblemática compañía hoy extinta. No digo que la ayuda recibida de los demás fuera muy acertada, que no lo fue, pero sí que hicieron algo más.

Dicho esto, os dejo con las últimas noticias sobre el tema:

El PSOE pide al PP que se disculpe por la sentencia sobre Catisa

Menorca.info
10/11/2012

El PSOE de Maó valoró ayer de forma “muy positiva” que finalmente la Justicia haya dado la razón al anterior equipo de gobierno municipal, por el trabajo hecho en el convenio suscrito con Vèrtix para la edificación del solar de la antigua fábrica de Catisa.

En opinión de los socialistas, queda demostrado “con sentencia firme contra la que no cabe recurso”, que tal y como siempre había defendido el equipo de gobierno encabezado por Arturo Bagur, este convenio suponía un claro beneficio para el municipio. Al respecto, el PSOE recuerda a través de un comunicado que este acuerdo tenía por objetivo “la defensa del interés general” con la reconversión de un equipamiento privado en un equipamiento público educativo que el Ayuntamiento recibiría ya construido y de forma gratuita.

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El PSOE exige una disculpa al Partido Popular por tildar de ‘pelotazo’ el convenio de Catisa

UHM
09/11/2012

El PSOE exigió ayer al PP de Maó que asuma «sus responsabilidades» como impulsor del proceso judicial contra el convenio firmado en 2006 por el ex alcalde socialista Arturo Bagur y la promotora Vértix, propietaria del solar de Catisa. Tras conocer la sentencia avanzada por Ultima Hora Menorca, que corrige la anterior y demuestra el interés público y el beneficio existente para el municipio, los socialistas recordaron el «asedio» que los equipos de gobierno de Bagur y posteriormente de Vicenç Tur han sufrido por parte del Partido Popular.

En concreto desde el PSOE se centraron en las declaraciones públicas protagonizadas por el ex portavoz del PP, Juan Manuel Lafuente, y por el actual concejal de Serveis Generals, Salvador Botella, que calificaron el convenio de «pelotazo urbanístico» y de «chanchullo» respectivamente. Por ello exigieron al PP, «con el señor Lafuente y el señor Botella al frente», disculpas públicas: «El sistema judicial puede ser lento, pero la justicia, por lo general, acaba poniendo a todos en su sitio ya sea en el caso Catisa o en el caso Over».

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viernes, 17 de septiembre de 2010

lunes, 22 de febrero de 2010

Notícia de Catisa a El Mundo de 22/02/2010

Les empreses menorquines sofreixen la crisis, a Menorca.info

Per desgràcia hi ha més empreses menorquines que s'han vist abocades a presentar un Concurs de Creditors. Notícia de Menorca.info:

Seis empresas tienen procesos concursales en los juzgados
Las sociedades menorquinas con problemas de insolvencia son minoría en un ejercicio, el 2009, en el que más de 200 mercantiles de Balears instaron la situación de concurso para afrontar sus deudas

Seis empresas menorquinas constan en los juzgados de Lo Mercantil 1 y 2 de Palma con procesos concursales instados durante 2009, la mayoría de ellas a petición propia, para poder afrontar sus deudas, salvo dos dedicadas al ramo de la construcción, que se declararon en dicha situación a instancias de sus acreedores. La cifra de sociedades de Balears con problemas de insolvencia y procedimientos abiertos en los juzgados en el último ejercicio ascendió a 209.

Entre dichas firmas locales se encuentran Carretero y Timoner S.A. (CATISA), las sociedades limitadas Jaime Pons Sintes, Nova Minorica Management, Construcciones Guarino Camacho y Obras Menorca, y Can Pep Sociedad Civil. La primera de ellas, CATISA, ha sido uno de los casos sonados de la crisis y sus efectos en el sector bisutero, con el cierre de una de sus empresas más veteranas. Construcción, calzado, viviendas vacacionales y restauración son los sectores en los que se enmarcan las otras sociedades con procesos concursales en marcha, aunque eso no significa que todos esos procedimientos concluyan en la liquidación y consecuente desaparición de las empresas del mercado.



La caída se frena

Según datos del Observatorio de Trabajo de la Conselleria balear de Trabajo y Formación, el año 2009 comenzó con un total de 3.518 empresas en alta en el régimen general de la Seguridad Social (compañías con trabajadores a su cargo) y finalizó con 3.352, con un pico en la creación y funcionamiento de mercantiles que se registró en el mes de julio, con 4.193 empresas dadas de alta.

El peor momento en cuanto a la destrucción de empresas en Menorca se vivió durante el primer trimestre de 2009, con un descenso en el número de mercantiles del 7,9 por ciento, y se mantuvo en el segundo trimestre, con un 7,5 por ciento. La caída disminuyó durante el resto del año, con porcentajes del 6,9 por ciento en el tercer trimestre y del 5,3 por ciento en el cuarto trimestre de 2009.

Los datos, facilitados por la Conselleria insular de Servicios Generales y Trabajo y extraídos del Observatorio de Trabajo balear, indican que en 2008 se produjo un estancamiento en el número de empresas y en 2009 la crisis golpeó de lleno al tejido productivo insular."La situación de caída se ha ido frenando y ahora esperamos que en los próximos meses remonte y empiece a crearse empleo", declaró ayer el conseller menorquín de Trabajo, Gabriel Subirats.

En cuanto al número de trabajadores afiliados a la Seguridad Social, el año pasado se cerró con 25.909 personas dadas de alta, frente a las 27.415 con las que se inició el ejercicio, en enero. Julio repitió como el mes con máxima población afiliada, 34.914 trabajadores. En relación a los regímenes de afiliación, se pasó de 19.591 trabajadores de alta en régimen general en enero a 18.252 en diciembre, mientras que el número de autónomos descendió un 4,5 por ciento en 2009, con una media anual de 7.220, mientras que en 2008, según explicó Subirats, el número de autónomos había aumentado un 1,8 por ciento.Los trabajadores autónomos sumaron 7.014 en enero de 2009 para pasar a un total de 6.791 en diciembre, mientras que en el mes álgido de la temporada, julio, se registraron 7.583 autónomos.

F. Saborit,  Maó  21/02/2010

viernes, 20 de noviembre de 2009

Diari de Menorca de 14 de juny de 2001

He trobat aquesta noticia entre els papers del meu pare, n'Antoni Monserrat i Moll.

Sobren les paraules.

Imagin el que diria el meu pare de l'actuació dels actuals gestors polítics, de l'actuació de certs sindicats i d'alguns medis de comunicació...ho imaginau vosaltres?

Catisa ha mort, pero no el seu esperit, que no enten de Concursos de Creditors.



 

lunes, 10 de agosto de 2009

Notícia de l'Ultima Hora el diumenge 9 d'agost de 2009

Ayer salió en el Ultima Hora Menorca un artículo sobre un plan de viabilidad realizado sobre Catisa; desconozco quien habrá filtrado el supuesto estudio realizado en el 2007.

A continuación copiamos el artículo aparecido el 09/08/2009:


El proyecto que no pudo salvar a Catisa
Sale a la luz el plan redactado en 2007 para sanear la bisutera que no pudo prosperar por las deudas acumuladas

JORDI RIBERA

En junio de este año la empresa bisutera Catisa cerró sus puertas definitivamente. Fue el fin de un proyecto con 55 años de historia que no pudo superar el envite de la actual crisis ni la deudas acumuladas por la gestión de años anteriores.

Pero la situación pudo ser muy diferente si hubiera prosperado el plan de saneamiento redactado en 2007 y que preveía reflotar la compañía tras los avatares padecidos desde la crisis del año 2000.

Un año antes se había realizado una gran inversión para poder trasladar la producción. La venta de la antigua sede obligaba a buscar un nuevo espacio y en 2006 se puso en marcha la nueva Catisa en un solar en el polígono de 4.825 metros cuadrados con una nave de dos plantas que se equipo con tecnología de última generación surgida de Industrias Aguinagalde. Fue una inversión conjunta de 1.604.000 euros. Era una apuesta arriesgada pero imprescindible que se adoptó en tiempos de Antoni Montserrat pero que, tras su fallecimiento, culminó Xavier Borbolla.

La empresa venía de dos años de beneficios. En 2004 se alcanzaron unos resultados positivos de 1,5 millones de euros. En 2005 las cuentas registraron una ganancia mínima, pero los números aún eran verdes. Con estas perspectivas el plan de actuación de 2007 preveía, en primer lugar, amortizar la deuda pendiente con los organismos públicos. Entre Fogasa, Hacienda y Seguridad Social, la bisutera debía 1.349.000 euros ya que sólo había satisfecho 365.500 en los últimos meses.

Prórrogas

La gerencia de la bisutera contaba con un aplazamiento de los pagos que iba de 2005 a 2009 y se habían entablado negociaciones para una nueva prórroga que iba de 2007 a 2011. El objetivo final, según la empresa, era conseguir un nuevo aplazamiento o, incluso, la condonación de la deuda.

Solucionar la cuestión de los acreedores era sólo una de las piedras angulares de la solución para Catisa. También se desarrollaron medidas para un control de gastos y se reestructuró la producción. La nueva maquinaria debía optimizar el espacio y mejorar la rentabilidad de los empleados.

Pero la gran oportunidad se divisaba en las nuevas tecnologías. Se realizaron grandes esfuerzos en la comercialización de los productos. Se quiso potenciar internet como nuevo canal de ventas y de exposición de catálogos. También se dio un nuevo impulso a la expansión a nuevos mercados exteriores. Pero la crisis ya empezaba a asomar. La dura competencia de Asia impedía facturar al mismo nivel que los años anteriores. Los pedidos fueron decayendo hasta que la situación resultó insostenible.

Los trabajadores que quedaban en la empresa mantuvieron una fidelidad a la misma que les llevó a estar cinco meses sin cobrar. Al final se tramitó un ERE en el mes de mayo de este año para toda la plantilla que pudo recibir el dinero adeudado gracias a la intervención del Fogasa.

La antigua sede de Catisa se consideró en su momento un modelo a seguir por las industrias de la Isla. La empresa, surgida en 1954 de la unión de Miquel Carretero y Rafael Timoner tuvo un despegue espectacular. En seis años ya superaba los 80 empleados y en su época de mayor esplendor rozó los 160. A ellos hay que añadir numerosos colaboradores que trabajaban desde fuera de la compañía.

Catisa les ofreció unas prestaciones innovadoras para la época como un bar, teatro, cine, pistas polideportivas en el interior de la instalación, economato, consulta médica y otros privilegios a los trabajadores durante las fiestas navideñas.

Desde los sindicatos se considera que la gestión de Carretero y Timoner fue «paternalista» en el mejor sentido de la palabra y por ello no entraron en la empresa para defender a los trabajadores hasta que Josep Maria Drudis la compró en 1999.

Las cuentas de Catisa reflejan que en todo el siglo XXI sólo cerró dos ejercicios en positivo. En 2004 y bajo la gerencia de Antoni Montserrat se consiguieron unos beneficios de 1,5 millones de euros. Al año siguiente, por unos pocos miles de euros, pero el saldo también fue favorable. En 2006 murió Montserrat y las cuentas iniciaron una caída de la que Catisa ya no se recuperó. Ese año se perdieron casi 100.000 euros. Los datos de 2007, 2008 y la mitad de 2009 obligaron a cerrar la fábrica.

Aunque fueron peores los años previos a la llegada de Montserrat. En 2000 las cuentas reflejaron unas pérdidas que superaban el millón de euros. En 2001 los números rojos marcaban unos 200.000 euros y al año siguiente se situaron en torno a los 450.000 euros. 2003 marcó un balance de menos 300.000 euros.

viernes, 19 de junio de 2009

Catisa, cinco décadas de luz, diez años de sombras

El “espíritu familiar” marcó buena parte de la trayectoria de la bisutera mahonesa





L.M.F. Maó
Retratos en sepia, cielo azul, palabras sobrevolando tejados de casas que no existían cuando Miquel Carretero y Rafael Timoner fundaron su empresa allá por 1954, una guitarra desgranando acordes teñidos de melancolía y un deseo expresado por Xavier Borbolla, conmovedor de puro simple y pragmático, “jubilarme en CATISA porque eso significará que lo han hecho todos mis compañeros”.

Eran los mimbres de un vídeo titulado “Catisa y su gente” incluido en una exposición que dos años atrás organizó la Fundació Sa Nostra para repasar el recorrido de la emblemática empresa mahonesa. El audiovisual recogía testimonios de quienes hicieron posible con su trabajo que CATISA se convirtiera rápidamente en una de las empresas de bisutería más importantes de España, llegando a emplear a 154 personas e impulsando iniciativas como SEBIME, la asociación que todavía hoy aglutina a buena parte de un sector que se resiste a desaparecer.

Un sector del que CATISA ha sido exponente durante años, por su esmero en la producción de bisutería, fornituras y objetos de regalo y por el espíritu de “gran familia” que aglutinó a sus trabajadores. Ese espíritu que se enseñorea del vídeo como lo hizo del reportaje que Gemma Andreu publicó en el “Menorca”, en noviembre de 2006, con motivo del derribo de las instalaciones de la fábrica de la calle Sant Sebastià.

La de CATISA es una historia de empuje, iniciada por Carretero y Timoner y protagonizada por un elenco de excepción, trabajadores humildes y cumplidores de los que se dejaban sus cosas si hacía falta ir a la fábrica, que vivían junto a ella y llevaban a sus hijos a la escuela infantil Peter Pan. De empuje y de acción gracias a un Timoner –a Carretero lo del protocolo no le gustaba mucho, al parecer– que apeló a la unidad como fórmula de futuro para el sector, implicándose en la creación de SEBIME, APICESA o el Instituto Tecnológico de la Bisutería (ITEB).

Con ellos, con Satin Borbolla, Lluís Lluch, los Moll, Pons, Gelabert o Vinents, CATISA se convirtió en un referente de la industria menorquina hasta que con su venta en 1999 a Josep Maria Drudis comenzaron los problemas, uno de ellos en forma de reducción de un tercio de la plantilla. Resultaron falsas las promesas de Drudis en orden a relanzar la empresa y el relevo por Enrique Perera en 2001 tampoco arrojó más luz.

Fueron entonces los trabajadores quienes se empeñaron en sacar adelante la empresa y recibieron expectantes a Antoni Montserrat en 2003. Tras su fallecimiento, con bríos renovados, su hijo Pau y Xavier Borbolla echaron el resto. Inversión e ilusión a partes iguales no fueron suficientes para combatir las deudas y la crisis que han barrido toda esperanza, dejando mudos a quienes se resistían a perderla

jueves, 18 de junio de 2009

Noticia d'avui a Ultima Hora Menorca sobre el tancament de Catisa




Catisa: una luz al final del túnel

La aprobación del ERE permite a los trabajadores acceder al paro y acudir al Fondo de Garantía Salarial para cobrar lo que se les debe

F.A.M.

El cierre de una fábrica emblemática y cincuentenaria de Maó como la de Catisa no puede ser nunca una buena noticia, pero que sus trabajadores puedan empezar a ingresar algún dinero tras más de medio año sin cobrar supone al menos una pequeña luz en este largo túnel.

La aprobación del Expediente de Regulación de Empleo (ERE) presentado a instancias de los representantes sindicales permite, ahora sí, a la plantilla de 31 trabajadores solicitar el subsidio del paro y acudir al Fondo de Garantía Salarial (FOGASA) para cobrar las más de seis mensualidades que se les deben o, como mínimo, la parte correspondiente a los 150 días de trabajo y 20 días por año trabajado de indemnización que cubre el citado ente. El resto deberá ponerlo, si puede, la empresa, cuyos responsables se reúnen mañana con los trabajadores, que ayer ya no acudieron a la fábrica, para explicarles los pasos a seguir para empezar a cobrar el paro lo antes posible.

Sensación agridulce

Tal y como constató el secretario general de Comisiones Obreras (CCOO) en la Isla, Ramón Carreras, las sensaciones que viven estos días los 31 trabajadores son «agridulces», ya que se mezclan el fin de la incertidumbre sobre cuanto tiempo más estarán sin cobrar, por un lado, y la siempre dramática situación que supone la pérdida del empleo, por otro, más acentuada entre aquellos empleados de edades avanzadas que se enfrentan, con sólo dos años de paro, a un mercado laboral en horas bajas. «El problema estalló en el año 2000 y hay gente que ha luchado mucho durante estos nueve años para salvar esto», explicó Carreras, quien en los próximos días se reunirá con la plantilla y la empresa para calcular con exactitud las cantidades que se adeudan a cada trabajador. Lo que no cubra el Fondo de Garantía Salarial (FOGASA), es decir, todo aquello que supere los 150 días de trabajo, «es una deuda que se cobrará en función de si hay dinero para pagarles o no lo hay», explicó Carreras.

A partir de ayer, la única actividad que registrará la fábrica será la de los cinco trabajadores que hasta mañana o hasta el lunes, a lo sumo, se encargarán, de forma completamente voluntaria, de ir terminando los pedidos pendientes.

La crisis económica y la caída fulminante del 40% en la facturación de Catisa que ésta ha provocado han sido la puntilla para convertir el cierre de la empresa en una realidad, después que ni el préstamo de 200.000 euros del Govern balear del pasado verano ni los 500.000 que ha desembolsado la empresa los últimos años pudieran evitar el concurso de acreedores, primero, ni el Expediente de Regulación de Empleo, después. La deuda de 1,5 millones de euros con Hacienda y la Seguridad Social heredada de la gestión anterior y el costoso traslado que se acometió prácticamente sin ayuda económica de ningún tipo han impedido finalmente el reflote de la empresa que cincuenta años después se despide de Maó.

El responsable económico de la fábrica de Catisa en Maó, Pau Montserrat, hijo del anterior director de la empresa, expresó ayer una sensación de «tristeza» ante la consumación del cierre de «una fábrica emblemática de Maó de más de 50 años de historia y sin habernos sentido arropados por el Govern balear». «Está claro que si no queda más remedio que cerrar no se puede culpar al Govern, pero sí que pensaba que se involucraría mucho más en la situación de los trabajadores, ni que fuera en el plano más personal», reconoció Montserrat, que tiene previsto reunirse con los 31 trabajadores mañana para explicarles cómo irá el proceso que debe permitirles empezar a cobrar cuanto antes el subsidio del paro. «La palabra que mejor define sus sentimientos es la de haberse sentido desamparados», aseguró el economista en relación a los meses que llevan los trabajadores sin cobrar. «Probablemente sin una caída de la facturación tan fuerte y algo de ayuda institucional podríamos estar capeando el temporal», apuntó Montserrat, que lamenta que «el Govern decidiera desde un principio no intervenir, porque no la debería considerar una empresa estratégica».

Reaccions desde CC.OO., la classe política i SEBIME al tancament de Catisa


ERO total dels treballadors de Catisa

domingo, 26 de abril de 2009

domingo, 30 de noviembre de 2008

Premi Antoni Monserrat i Moll a la premsa

Retalls de la premsa on es recull l'entrega d'aquest premi al Sr. Joan Ginard, a la Conselleria d'Economia del Govern Balear.

L'acte va ser presidit pel Conseller d'Economia Carles Manera.

Com a autoritats també hi assistiren la Consellera de Treball (Joana Barceló), la Consellera d'Afers Socials (Fina Santiago), la Consellera del departament de territori del Consell Insular de Mallorca (Maria Lluïsa Dubon) i el senador Pere Sampol entre d'altres.

També hi assistiren representants de l'empresa Catisa, del col-legi Escal, de CC.OO., de la PIMEM, del Col-legi d'Economistes, de la premsa, etc. , així com molts d'amics i una nombrosa representació de la família Monserrat i de la família Bonnin.


martes, 5 de febrero de 2008

Catisa dona a l'Ajuntament de Maó un quadre d'en Francesc Hernandez Mora

Aquest dilluns, s'ha formalitzat a l'Ajuntament de Maó l'entrega d'una obra del port de Maó d'aquest conegut artista menorquí, que va treballar a Catisa.

Participaren en l'acte d'entrega el batle Arturo Bagur i part del seu equip, així com en Lluis Lluch, en Xavier Borbolla i en Pau A. Monserrat (per part de Catisa).

Es compleix així la darrera voluntat d'en Toni Monserrat, que abans de morir va expresar el seu desig de donar l'obra a l'Ajuntament per a que tots els ciutadans de Maó poguessin gaudir d'ella.

Catisa, com ha sigut des del principi de la seva constitució, intenta conjugar l'esperit empresarial amb la seva vessant cultural i social per la Ciutat de Maó.


jueves, 17 de enero de 2008

Noticia UH: Arranca la 40 edición de la feria de bisutería de Madrid, con sabor menorquín




Casi la mitad de los empresarios del sector que se presentan en Madrid procede de Menorca

SILVIA LOZANO
Cerca de 60 empresas de bisutería y componentes se darán cita en el Palacio de Congresos de Madrid en los próximos días, para asistir a la Semana de la Bisutería Española. Más de la mitad de las compañías nacionales que han confirmado su presencia, un total de 27, están radicadas en Baleares, de las que 23 son menorquinas.

José Moreno, miembro del Comité ejecutivo de SEBIME, reconoce que el número global de participantes españoles ha descendido con respecto a la pasada edición, lo que refleja el delicado momento que está atravesando el sector en nuestro país, que ha llevado a numerosos cierres y absorciones de empresas. En opinión de Moreno, la mala situación actual tiene su origen en dos aspectos fundamentales: la saturación del mercado nacional y la feroz competencia asiática.

El caso de Balears es la excepción que confirma la regla, ya que hasta ahora ha conseguido mantener el número de empresas, lo que se refleja en la significativa presencia de corporaciones isleñas en la Feria de Madrid. José Moreno justifica esta excepcionalidad en el hecho de que se trata de la comunidad autónoma con más tradición e historia, y donde se radican las empresas más consolidadas del sector; pero también lo relaciona con el empeño de los fabricantes baleares en mantenerse, trabajar duro, promocionarse, y participar en todos las ferias posibles.

Como dato positivo, hay que resaltar que crece la presencia de empresas extranjeras, algunas de las cuales se presentan por primera vez en nuestro país, lo que favorece la apertura del sector bisutero español al mercado internacional, con el consiguiente aumento de las posibilidades de venta.

La 40ª Edición de la Exposición está organizada por SEBIME, que tiene su sede en Maó, y la Federación Española de Bisutería (FEBIS).