Mostrando entradas con la etiqueta Drudis. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Drudis. Mostrar todas las entradas

viernes, 19 de junio de 2009

Catisa, cinco décadas de luz, diez años de sombras

El “espíritu familiar” marcó buena parte de la trayectoria de la bisutera mahonesa





L.M.F. Maó
Retratos en sepia, cielo azul, palabras sobrevolando tejados de casas que no existían cuando Miquel Carretero y Rafael Timoner fundaron su empresa allá por 1954, una guitarra desgranando acordes teñidos de melancolía y un deseo expresado por Xavier Borbolla, conmovedor de puro simple y pragmático, “jubilarme en CATISA porque eso significará que lo han hecho todos mis compañeros”.

Eran los mimbres de un vídeo titulado “Catisa y su gente” incluido en una exposición que dos años atrás organizó la Fundació Sa Nostra para repasar el recorrido de la emblemática empresa mahonesa. El audiovisual recogía testimonios de quienes hicieron posible con su trabajo que CATISA se convirtiera rápidamente en una de las empresas de bisutería más importantes de España, llegando a emplear a 154 personas e impulsando iniciativas como SEBIME, la asociación que todavía hoy aglutina a buena parte de un sector que se resiste a desaparecer.

Un sector del que CATISA ha sido exponente durante años, por su esmero en la producción de bisutería, fornituras y objetos de regalo y por el espíritu de “gran familia” que aglutinó a sus trabajadores. Ese espíritu que se enseñorea del vídeo como lo hizo del reportaje que Gemma Andreu publicó en el “Menorca”, en noviembre de 2006, con motivo del derribo de las instalaciones de la fábrica de la calle Sant Sebastià.

La de CATISA es una historia de empuje, iniciada por Carretero y Timoner y protagonizada por un elenco de excepción, trabajadores humildes y cumplidores de los que se dejaban sus cosas si hacía falta ir a la fábrica, que vivían junto a ella y llevaban a sus hijos a la escuela infantil Peter Pan. De empuje y de acción gracias a un Timoner –a Carretero lo del protocolo no le gustaba mucho, al parecer– que apeló a la unidad como fórmula de futuro para el sector, implicándose en la creación de SEBIME, APICESA o el Instituto Tecnológico de la Bisutería (ITEB).

Con ellos, con Satin Borbolla, Lluís Lluch, los Moll, Pons, Gelabert o Vinents, CATISA se convirtió en un referente de la industria menorquina hasta que con su venta en 1999 a Josep Maria Drudis comenzaron los problemas, uno de ellos en forma de reducción de un tercio de la plantilla. Resultaron falsas las promesas de Drudis en orden a relanzar la empresa y el relevo por Enrique Perera en 2001 tampoco arrojó más luz.

Fueron entonces los trabajadores quienes se empeñaron en sacar adelante la empresa y recibieron expectantes a Antoni Montserrat en 2003. Tras su fallecimiento, con bríos renovados, su hijo Pau y Xavier Borbolla echaron el resto. Inversión e ilusión a partes iguales no fueron suficientes para combatir las deudas y la crisis que han barrido toda esperanza, dejando mudos a quienes se resistían a perderla

sábado, 27 de octubre de 2007

Especulación urbanística; el pla d'en Drudis abortat : Noticia de fecha 25/09/2003




Acusan al ex administrador de Catisa de quedarse con el solar de la fábrica para construir 91 viviendas

La promotora Puck Tower comparte domicilio social con otra sociedad de Josep Maria Drudis - La dirección corresponde al mismo despacho de abogados que tramitó la venta del solar

M.A. RUIZ COLL

PALMA.- Los trabajadores de la firma bisutera Catisa han presentado varias pruebas documentales ante el Juzgado de Instrucción de Maó mediante las que intentarán demostrar que el ex administrador de la empresa, Josep Maria Drudis, está tras la promotora Puck Power 2000, que pretende derribar la fábrica para construir sobre el solar una manzana de 91 viviendas, con locales comerciales e instalaciones deportivas. Puck Tower 2000 tiene previsto invertir 9 millones de euros (1.500 millones de pesetas) en el proyecto, que permanece paralizado en el área de Urbanismo del Ayuntamiento de Maó.

La querella criminal interpuesta por los trabajadores contra Drudis por un presunto delito de estafa sostiene que su desembarco en Catisa fue concebido única y exclusivamente para culminar esta operación especulativa. Según esta tesis, el empresario catalán se sirvió de la promotora Puck Tower 2000 como sociedad interpuesta para quedarse con los terrenos sobre los que se alza la fábrica, antes de vender la compañía bisutera sin activos a Enric Perera a precio de saldo: una peseta por acción.

El abogado catalán Diego Caparrós, administrador de Puck Tower, aseguró el pasado mes de abril a EL MUNDO/El Día de Baleares que los accionistas de esta sociedad son inversores holandeses. Por su parte, Josep Maria Drudis negó rotundamente tener ninguna vinculación con esta promotora, a la que traspasó en octubre de 2000 la opción de compra sobre los terrenos por un precio de 126.000 euros.

Sociedad instrumental

Sin embargo, la documentación presentada ante el Juzgado de Instrucción de Maó desvela que Puck Tower comparte domicilio social en el número 201 de la calle Balmes de Barcelona con otra sociedad, Norio Corporation, de la que es administrador el propio Josep Maria Drudis.

Esta dirección corresponde al despacho Buxo Abogados, del que son miembros los letrados Rafael Buxo y Diego Caparrós, administrador de Puck Tower 2000. En su querella criminal, que ya ha sido admitida a trámite, los trabajadores de Catisa intentarán probar que esta promotora no es sino una sociedad pantalla utilizada por Drudis para hacerse con la propiedad de los terrenos de la fábrica, una vez descapitalizada la firma bisutera.

El empresario catalán se convirtió en administrador único de Catisa el 3 de mayo de 1999, tras comprar al precio simbólico de una peseta por acción las 4.200 participaciones que poseían los herederos de las familias Carretero y Timoner, fundadores de la más prestigiosa firma bisutera de la Isla.

Paralelamente, y en su calidad de representante legal de Catisa, adquirió a ambas familias una opción de compra sobre los terrenos por 216.000 euros, como anticipo del precio total del solar, que se cifró en 1,2 millones de euros (200 millones de pesetas). El nuevo propietario de Catisa contaba con un plazo de cuatro años para trasladar la fábrica a un emplazamiento alternativo antes de que, el pasado 3 de mayo de 2003, se ejecutara la opción de compra.

Mientras tanto, la empresa podría seguir ocupando las instalaciones a cambio de pagar un arrendamiento a sus todavía propietarios. Mediante un contrato privado, Drudis se comprometió ante la antigua propiedad de Catisa a efectuar inversiones por importe de 180 millones de pesetas, con el fin de reflotar y modernizar la empresa, así como construir las nuevas instalaciones industriales.

Los trabajadores de Catisa basan su acusación de estafa en que Drudis incumplió este compromiso económico y desapareció de escena una vez cumplido su objetivo: hacerse con el solar a través de una sociedad interpuesta para ejecutar sobre ellos una operación especulativa multimillonaria. Mucho más rentable, desde luego, que la fabricación de fornituras. La querella se hace extensiva a Diego Caparrós, administrador de Puck Tower, promotora a la que se presenta como responsable civil subsidiaria de los daños ocasionados a Catisa y su plantilla.

Drudis ya había acudido a los servicios profesionales del despacho de abogados de Diego Caparrós en 2000, encargándole su representación legal en la operación de compra de Catisa. A la luz de los documentos aportados ante el Juzgado, su relación con este gabinete jurídico aparenta ser más estrecha que la meramente económica. En la minuta que Buxo Abogados cargó el 20 de julio de 2000 a las cuentas de Catisa establece un descuento de 2'3 millones de pesetas en sus honorarios, justificado en la propia factura como «reducción especial por razón de amistad».

Drudis acudió de nuevo a los servicios de este despacho para que tramitara el traspaso de la opción de compra de los terrenos a favor de Puck Tower 2000. De forma insólita, la minuta de Buxo Abogados fue cargada de nuevo a la cuenta de Catisa, en lugar a la de Puck Tower, la beneficiaria de la operación.

Meras «casualidades»

Más sorprendente aún es que Drudis traspasara a esta promotora uno de los principales activos de la firma, la opción de compra, por un precio sensiblemente inferior (126.000 euros) al que él la había pagado apenas un año antes (216.000 euros). Puesto que la titular de la opción sobre el solar era Catisa, esta operación sirvió también para descapitalizar la empresa, sostienen los trabajadores en su querella, antes de que Drudis abandonara el barco, el 2 de mayo de 2001.

A preguntas de EL MUNDO/El Día de Baleares, el empresario catalán calificó ayer de meras «casualidades» estos datos. Así considera el hecho de que la sociedad Norio Corporation, de la que es administrador, comparta domicilio social con la promotora Puck Tower. Respecto a su relación con el gabinete Buxo Abogados, afirmó que «mis asuntos siempre los ha llevado Rafael Buxo, quien comparte despacho profesional con Diego Caparrós. Es lógico que cuando les encargué que buscaran un comprador para los terrenos de Catisa, lo encontraran entre los clientes del mismo gabinete».

En cualquier caso, negó cualquier «relación de amistad» con Rafael Buxo, más allá de lo profesional. «En toda mi vida no he comido con él más de una vez», aclaró, «los abogados a menudo cobran tarifas inferiores a las estipuladas por el Colegio Oficial y, en este caso, la justificó de forma desafortunada alegando una supuesta relación de amistad».

El pasado mes de abril, Puck Tower se dirigió a la dirección de Catisa instándole a desalojar la fábrica. Sin embargo, las familias Carretero y Timoner se negaron a ejecutar la opción de compra, a la espera de que el Juzgado de Instrucción resuelva la querella y se pronuncie sobre las posibles responsabilidad penales de Drudis.

El ex director general de Economía del Govern, Antoni Monserrat, aceptó el pasado mes de agosto la petición de los 37 trabajadores que cada día siguen poniendo en marcha la cadena de producción de Catisa para asumir la dirección de la empresa


viernes, 5 de octubre de 2007

¿Qui va ser el Sr. Drudis?

Noticia de El Mundo

Miércoles, 2 de abril de 2003. Actualizado a las 01:01
MENORCA

Drudis niega cualquier responsabilidad en el cierre de la fábrica de bisutera Catisa
Califica de «barbaridad» que los empleados quieran demandarle por delito societario - Vendió la empresa por un euro y la opción de compra del solar por 126.000
M.A. RUIZ
MAÓ.— El empresario catalán Josep María Drudis calificó ayer de«auténtica barbaridad» las acusaciones de los trabajadores de Catisa, quienes sostienen que incumplió sus compromisos desinversión y vendió la fábrica bisutería para favorecer una operación urbanística sobre los terrenos.
La empresa se verá obligada a echar el cierre antes del próximo3 de mayo si la promotora Puck Tower 2000, de capital holandés,mantiene su voluntad de ejecutar la opción de compra que adquirió a Drudis el 24 de octubre de 2000 sobre el inmueble. Sus planes pasan por derribar la fábrica para construir sobre el solar una manzana de 91 viviendas, con una inversión de 9 millones de euros.
El director general de Economía del Govern, Antoni Montserrat,anunció el lunes que los trabajadores de Catisa tienen intención de demandar a Drudis por un presunto delito societario. A su juicio, el proceso «tiene todos los elementos de una operación especulativa.Todo estaba dirigido a que Catisa cerrara en 2002».

Josep María Drudis se mostró ayer «alucinado» por estas acusaciones.«Cuando compré Catisa en 1999», indicó en declaraciones a EL MUNDO/El Día de Baleares, «se encontraba en una situación deplorable».De hecho, la empresa arrastraba en aquellos momentos deudas porimporte de 300.000 euros, que se habían duplicado cuando, dos años después, la traspasó a Enric Perera al precio de una peseta por acción.

«Luchamos para que la empresa funcionara, porque mi intención era tenerla toda la vida, pero se me cruzaron unos señores», añade Drudis en referencia a los socios de Enric Perera, «a los que interesaba la fábrica»,supuestamente para elaborar complementos de joyería.«Otra cosa es que luego se pelearan entre ellos y dejaran a Perera solo. Si yo vendo un coche y el nuevo dueño lo estrella contra un árbol, no me pueden echar a mí la culpa del accidente», concluye el empresario catalán.

Las instalaciones de la fábrica están ubicadas mediante un contrato de alquiler sobre un solar de 5.300 metros cuadrados, en una zona residencial de Maó, propiedad de las familias Timoner, Carretero, Rosselló y Gomila, fundadoras de esta emblemática industria.
Cuando Drudis les compró la empresa, el 3 de mayo de 1999,también adquirió por 216.364 euros una opción de compra sobre los terrenos,como anticipo de un precio total de 1,2 millones de euros(200 millones de pesetas). Aunque en el contrato se hizo constar expresamente que no podía traspasar la opción de compra a terceros, Drudis la vendió a Puck Tower 2000 el 24 de octubre de2000.

Significativamente, la operación se escrituró en 126.212 euros,90.152 menos de los que él había pagado un año antes. Tan sólo24 horas antes, los fundadores de Catisa modificaron las condiciones del acuerdo autorizándole a traspasar la opción de compra.

En cualquier caso, Drudis asegura que reinvirtió en la propia empresa los beneficios obtenidos en la operación para resolver los problemas de liquidez y pagar a los acreedores. El hecho de que vendiera luego la sociedad al precio de una peseta por acción,mientras que el precio del inmueble y el solar se ha fijado en 1,2 millones de euros, es la mejor prueba de que el valor urbanístico de los terrenos es infinitamente superior a la rentabilidad de esta industria.

Su actual titular, Enric Perera, no tiene ninguna experiencia en el sector de la bisutería, sino que procede del negocio inmobiliario:es administrador solidario de varias agencias de la propiedad en Valencia y Alicante.